Emociones para emprender. Un lenguaje para aprender a escuchar e interpretar

No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones. Jorge Bucay

Son muchas las emociones que tiene un emprendedor, al igual que cualquier persona a lo largo del día. Alegría cuando avanzas en tu proyecto, tristeza ante el rechazo de un posible colaborador, sorpresa cuando alguien te llama para interesarse por tus servicios, etc.

Siempre tenemos alguna emoción sea agradable o desagradable, ya que no podemos estar sin emociones, éstas fluctúan a lo largo del día y se sustituyen unas por otras. No elijo las emociones pero sí puedo elegir qué hacer, ya que las emociones son filtros entre lo que pensamos y hacemos.

¿Qué son las emociones para ti?

Emoción viene del latín emotio, que significa «movimiento o impulso», «aquello que te mueve hacia», etc. Las emociones son reacciones psicofisiológicas automáticas ante un estímulo externo o interno, como un recuerdo o una visualización que genera toda una estrategia tipo para responder. (Isabel Aranda).

Una determinada situación puede provocar una emoción y una respuesta automática. En la emoción podemos distinguir estos componentes: unas reacciones corporales (fisiológicas (aumento ritmo cardíaco, sudoración), expresión facial y corporal), unos sentimientos y pensamientos y una  predisposición a la acción.

¿Cuáles son las emociones?

Según los distintos autores existen diferentes clasificaciones de las emociones pero teniendo en cuenta la clasificación que hace Isabel Aranda en su libro emociones capacitantes, las emociones son: Ira, tristeza, alegría, asco, ansiedad, aceptación, sorpresa y enfado.

¿Qué opciones tienes ante una emoción?

Explotar: La emoción sale de manera descontrolada, tus conversaciones privadas pasan a ser públicas, dices lo primero que te pasa por la cabeza.

Reprimir o camuflar la emoción: Fisiológicamente la emoción no se puede ocultar pero sí se puede camuflar o sustituir por otra. Por ejemplo, un niño tiene miedo y en lugar de llorar se pone a cantar, alguien te ofende y dices no me importa y en el fondo te has sentido atacada.

¿Qué precio pagamos al reprimir o camuflar las emociones? El precio es muy alto ya que reprimir o camuflar las emociones tiene efectos no deseados en nuestra salud y en la relación con nosotros mismos y con los demás.

Nos han educado a no hacer caso de nuestras emociones, ocultarlas o reprimirlas: “los chicos no lloran”, “si muestras tus emociones te vuelves frágil”, “no te enfades”, “en esta empresas las emociones se dejan fuera”, “se viene llorado de casa”….¿te suenan estas frases?

Entonces ¿Qué puedes hacer con tus emociiones?

Gestionarlas en función de tus objetivos. Siente la emoción y acéptala, ya que las emociones son reacciones innatas, universales, específicas y reactivas. Una vez aceptada, reconoce qué emoción es y ponle un nombre, escucha qué te está diciendo, entiende cuál es el beneficio de la emoción y para qué te puede servir y aprovecha esa información para decidir cómo actuar.

  • Siente la emoción. ¿Qué estoy sintiendo?
  • Acéptala.
  • Reconócela: ¿Dónde la siento? ¿Qué nombre le pongo?
  • Escúchala: ¿Qué me digo?
  • Entiéndela: ¿Para qué me sirve?
  • Aprovéchala:¿Qué posibilidades de acción tengo?
  • Actúa.

¿Qué beneficios tienen las emociones?

¿Para qué sirven las emociones?

Alegría: Me sirve para generar energía y entusiasmo, compartir, disfrutar, tener una actitud más positiva hacia mí mismo y hacia los demás.

Tristeza: Me sirve para ayudarme a asimilar una pérdida, dejar atrás el pasado, me permite concentrarme y reflexionar sobre lo que es importante para mí y cómo enfrentarme a la nueva situación, genera empatía y aceptación.

Ira: Sirve para ayudarme en situaciones en las que necesito mostrarme firme y ser asertiva para decir lo que pienso y estoy dispuesta a hacer. De esta forma me respeto y marco mis límites.

Enfado: Me alerta para marcar mis límites y defenderme.

Asco: Me sirve para evitar daños, escapar de situaciones dañinas o desagradables, me hace potenciar hábitos de higiene, salud, etc.

Sorpresa: Es una emoción llave después de la cual aparece otra emoción. Produce desorientación y sirve para procesar y explorar la respuesta en función de la situación.

Ansiedad: Suele llamarse miedo, aunque es una de las formas en que se puede sentir. Me activa para responder ante un peligro, defendiéndome o huyendo.

Aceptación: Me sirve para mantener mi equilibrio interno, estabilidad, auto-organización, fluir, estar en el aquí y ahora.

 

Las emociones no son positivas o negativas, aunque que la sensación que nos produce es agradable o desagradable. Tampoco son adecuadas o no sino que me permiten o no actuar para conseguir mi objetivo. Cada emoción me permite una abrir o cerrar posibilidades de acción.

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Foto: Scocciarola

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3 comentarios en “Emociones para emprender. Un lenguaje para aprender a escuchar e interpretar”

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