¿Qué creencias vas a elegir?

“El hombre es un animal crédulo y debe creer en algo; en la ausencia de buenas bases para creer, estará satisfecho con malas.” Bertrand Russell.

Me contaba una amiga que ella siempre había creído que no era creativa hasta que dejó de creerlo. Desde pequeña la comparaban con otras niñas que eran muy creativas dibujando, haciendo manualidades, etc. Sus amigas y padres le había dicho que no era creativa, por lo que ella lo creyó. En alguna ocasión algún jefe le había dicho que mejor se centrara en temas administrativos y dejara la creatividad a otros, con lo cual se hizo más fuerte la creencia de que no era creativa. Cada vez que tenía la oportunidad de hacer algo diferente o proponer una idea original contestaba: Yo no soy creativa, mejor que lo haga otra persona. ¿Qué límites se estaba poniendo?

En un nuevo trabajo otro jefe pidió ideas para hacer los informes de ventas para los accionistas de una forma más atractiva y que fuese fácil de entender para ellos. Como ella creía que no era creativa no aportó ninguna idea dejando que otros sí lo hicieran. Después de la reunión su jefe pasó por su lugar de trabajo y vio en su ordenador una presentación muy original sobre un resumen de un tema que ella quería explicar a sus hijos. La llamó a su despacho y le comentó que había visto su presentación en el ordenador y le había parecido muy original, útil y amena. Valoró su creatividad y le dijo que era una idea estupenda para hacer los informes de ventas que había pedido en la reunión. Le preguntó por qué no había aportado esta idea en la reunión y le contestó: “Yo no soy creativa.” Su jefe le preguntó: ¿Quién te ha dicho que no eres creativa? Yo creo que sí eres creativa y creo que tus ideas pueden ser muy útiles en el departamento de marketing.

En ese momento recordó las veces que le habían dicho que no era creativa pero también se dió cuenta que en algunas ocasiones sus hijos, amigos o algún compañero le habían dicho algún comentario sobre su creatividad, su originalidad, sus buenas ideas, pero sus filtros mentales sólo recordaban las veces que le habían dicho que no era creativa por lo que su creencia limitante se hizo más fuerte.

A raíz de ese comentario de su nuevo jefe decidió cambiar su creencia limitante por otra: “Puedo aportar ideas originales para mejorar el trabajo.” A partir de ese momento empezó a aportar ideas en las reuniones y en varias ocasiones ofreció soluciones creativas a los diferentes problemas que surgían en la empresa. Al final acabó trabajando en el departamento de marketing. En ese momento decidió creer algo diferente que cambió su forma de comportarse y los resultados que obtuvo.

¿Qué son las creencias?

 “Las creencias son básicamente juicios y evaluaciones sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea.” Robert Dilts.

Creo que las personas tienen una misión y un potencial a desarrollar para hacer realidad esa misión, pero en algún momento empiezan a tener creencias que les ayudan a desarrollar su potencial y en otros casos se ponen barreras, creencias limitantes que les impiden descubrir su talento, condicionando su forma de pensar y actuar. Superar esas barreras te permite descubrir tu talento y superarte día a día, en lugar de quedarte enganchando/a en creencias como: “Yo soy así”, “No puedo hacerlo”, “No lo merezco”, ”No sirvo para esto.”

Según dice Mario Alonso Puig en este video: “El juicio que ha hecho nuestra mente entrenada en la limitación y no en la abundancia de que no somos capaces produce aparte de la muerte de neuronas, un cambio en el riego del cerebro.”

Tus creencias configuran tu forma de ver el mundo. Unas creencias pueden darte seguridad y poder mientras que otras creencias pueden limitar tu forma de pensar y actuar. ¿Cuántas veces te has oído diciéndote: “No soy bueno para vender, no puedo hacer eso, no soy creativo, no puedo hacer ninguna dieta? Esas creencias que son generalizaciones sobre el mundo o sobre ti mismo/a pueden paralizarte o pueden darte más poder. ¿Quién decide qué pensar?

¿Cómo influyen tus creencias?

Las creencias al final suelen hacerse realidad aunque al principio sólo fueran una vaga idea, ya que como dice Henry Ford: “Si crees que puedes, tienes razón. Si crees que no puedes, también tienes razón.” Una vez que te crees algo tus filtros mentales van a reforzar esa creencia. Por ejemplo: Si un día te diste cuenta de que empezaste a hacer una dieta y acabaste dejándola puede ser que te surja la idea de que no se te de bien hacer dietas. Si en otra ocasión lo vuelves a intentar y fallas o te fijas en las personas que hacen una dieta y lo consiguen y tú no, puedes acabar seleccionando aquellos recuerdos o situaciones que refuerzan tu idea hasta que esa idea inicial se convierte en una creencia limitante: “No puedo hacer ninguna dieta.”

Te invito a escuchar este cuento del elefante encadenado. A veces actuamos como este elefante atado a estacas que nos limitan, vivimos pensando que no podemos hacer algunas cosas porque en algún momento lo hicimos pero no lo conseguimos y nos creímos que no podemos ni nunca podremos hacerlo, por lo que no hacemos nada para liberarnos de esas estacas.

Las creencias pueden llegar a convertirse en realidad según la profecía autocumplida, una predicción que, una vez hecha, es la causa de que se haga realidad. Las personas no sólo reaccionan a cómo son las situaciones sino a la manera cómo las interpretan y su comportamiento está determinado por su percepción de la situación y la interpretación de la misma. Una vez que una persona se convence a sí misma de que una situación tiene un cierto significado, independientemente de que realmente lo tenga o no, adecuará su conducta a esa percepción, por lo que se hará realidad.

Las expectativas que tengan otras personas sobre ti también pueden influir en tus creencias y los resultados que obtengas tal como demuestra el efecto Pigmalión que describe cómo la creencias que tenga una persona pueden influir en el rendimiento de otra. Por lo tanto las expectativas que depositen otros en ti o las que tú tengas sobre ti pueden condicionar los resultados que obtengas.

¿Cuáles son tus creencias?

¿Qué creencias te potencian?

¿Qué creencias te limitan?

¿Cuántas veces te crees lo que te dicen los demás?

Te invito a leer este precioso cuento: 20 pasos hacia adelante sobre creer en el valor de las personas. Según dice Sun Tzu en su libro el Arte de la Guerra“el vencedor antes de entrar en la batalla ya ha ganado”. Lo que decidas creer influirá en el resultado final y te dará la motivación para seguir luchando por lo que crees.

Como dice Cris Bolivar: “Cada ser humano es un espíritu libre que puede volar tan alto como le permitan los límites que se haya marcado a sí mismo.”

¿Qué decides creer?

 

Photo credit: bykst

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