El perdón: De la venganza a la compasión.

“El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.” William Shakespeare.

En el post anterior comenté algunos aspectos relacionados con el resentimiento, que es un estado de ánimo que aparece cuando algo ocurrió en el pasado e interpretamos que hemos sido víctimas de una acción injusta, que algo nos fue negado o merecíamos algo mejor de lo que obtuvimos. Creemos que alguien o algo (la crisis, la jefa, el mundo, la suegra, el marido, etc.) es culpable de lo que nos sucede.

El resentimiento restringe nuestras posibilidades de acción. Estar en paz es el estado de ánimo contrario al resentimiento, supone aceptar que no podemos cambiar lo que ocurrió en el pasado y dar por cerrado ese asunto.

Según Rafael Echevarría: “Aunque no somos responsables del estado de ánimo en el que nos encontremos, somos responsables de permanecer en él”. Dice que hay varias formas de pasar del resentimiento a la aceptación que viste en el anterior post: Queja, reclamo, perdón y término de la relación.

¿Qué es el perdón?

Según Enright y Coyle (1998) y Enright, Freedman y Rique (1994), el perdón es “el deseo de abandonar el derecho al resentimiento, al juicio negativo y a la conducta indiferente hacia quien nos ha herido injustamente, a la vez que se fomentan las cualidades de la compasión, la generosidad e incluso el amor hacia él o ella”.

En muchas ocasiones oigo frases como estas: “Es imperdonable….”, “Esto no tiene perdón de Dios.”, “Cómo he podido hacer esto, no me lo perdonaré jamás.”, “Perdono, pero no olvido.”, “Si no me pide perdón no le voy a perdonar.” Para algunas personas pedir perdón de forma sincera les resulta muy difícil, tanto como a otras decir: “Te quiero”. Como dijo Martin Luther King: “El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar.”

No es lo mismo perdonar a alguien que te ha insultado, que a alguien que ha hecho un daño físico a un familiar tuyo, ni a alguien que te ha despedido, o a un socio que te ha robado una idea, etc. Hay distintos tipos de daños y puede ser que algunas cosas se perdonen más fácilmente que otras. Aunque perdonar puede llevar más o menos tiempo, puede ser más o menos difícil, en todos los casos como dice Catherine Ponder: “Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad.”

Te invito a ver estos vídeos de algunas historias que explican cómo y por qué perdonar. En ellos los protagonistas explican qué les ocurrió, cómo se sintieron, qué hicieron para perdonar e incluso en algún caso se han convertido en amigos de aquel que les infringió el daño.

¿Qué te impide perdonar?

Hay varias creencias que te dificultan la acción de perdonar entre las que se encuentran las siguientes:

• “No perdono porque no voy a reconciliarme con esa persona”. El perdón no implica necesariamente reconciliación. Para perdonar o pedir perdón sólo hace falta que una persona quiera hacerlo pero para que haya una reconciliación es necesario un acuerdo entre ambas partes. Es posible que en algunos casos la reconciliación no sea posible pero sí el perdón.

• “Perdono pero no olvido”. El perdón no implica olvidar lo que ha ocurrido en el pasado, ni eximir de la responsabilidad a quien produjo el daño sino que libera al que está resentido por el daño que le hicieron.

• “Perdonar es un síntoma de debilidad”. Perdonar te hace liberarte de esa persona pero no significa que le des permiso para hacerte daño de nuevo. Perdonar te da el poder de liberarte de ese resentimiento, dar por cerrado ese asunto y que no condicione tu futuro.

• “Si no se arrepiente no merece mi perdón”. Hay quien sólo está dispuesto/a a perdonar cuando el otro siente arrepentimiento y pide perdón. Pero puede ocurrir que el otro no sienta arrepentimiento y no pida perdón ¿Qué vas a hacer? Según dice Echeverría “El principal beneficiado del perdón no es el perdonado, sino quien perdona.”

• “Es imperdonable”. La compasión según Echeverría es: “Aceptación plena del otro, con sus limitaciones, cegueras e incompetencias. Desde la emocionalidad de la compasión se expande el espacio para perdonar.”

• “No puedo perdonarme a mí mismo”. El primer paso para perdonar a los demás es perdonarse a sí mismo. Como dice Pilar Jericó: “En la medida que uno sea capaz de perdonarse a sí mismo, es capaz de mirar con más dulzura los errores del resto, en especial, aquellos que afectan a uno mismo.”

¿Cuáles son los efectos del perdón?

Según un estudio del COP sobre los efectos del perdón: “las intervenciones que promueven el perdón pueden llevar a reducir los efectos negativos (para la salud mental) del “noperdón” y producir incrementos en la auto-estima y la esperanza. “Lawler et al., (2003) controlaron los efectos del género sobre las respuestas fisiológicas y encontraron que el perdón se podía describir como “un cambio en el corazón”. El perdón como rasgo se asociaba con bajos niveles de presión sanguínea, especialmente presión diastólica. El perdón como estado también se asociaba a menores niveles de tensión arterial y de tasa cardiaca. Ser incapaz de perdonar una ofensa específica se relacionaba con incrementos en el tono cardiovascular y simpático. Witvliet et al. (2001) estudiaron los correlatos físicos del perdón. Las imágenes de perdón se relacionaban con menores medidas de EMG del músculo corrugador, conductancia de la piel, tasa cardiaca y aumento de presión en comparación con la reacción a imágenes de no perdón”.

¿Cómo perdonar?

• Analizar la situación:
¿Qué hechos han ocurrido? ¿Qué daños has recibido? ¿Cómo has contribuido a esa situación?

• Analizar tu estado de ánimo:
¿Cómo te sientes? ¿Cuál es tu estado de ánimo? ¿Cuál es tu estado de ánimo deseado?

• Valorar las opciones:
En el post anterior viste las opciones que tienes para pasar del resentimiento a la aceptación. ¿Qué opción eliges?
Si eliges el perdón: ¿A quién quieres perdonar? ¿Qué quieres perdonar? ¿Para qué quieres perdonar? ¿Qué te impide perdonar?

• Empatizar:
“Aquellos sujetos que perdonan al agresor tienden a mostrar altos niveles de empatía. Wade y Worthington (2003) consideran la comprensión o el entendimiento del ofensor por parte de la víctima importante, pero sólo porque permite que tenga lugar el componente fundamental del perdón: la empatía.”
¿Cómo crees que se siente el otro? ¿Qué motivos tiene para hacer lo que hizo? ¿Qué hubieses hecho tú en su situación?
¿En qué situaciones has cometido una ofensa? ¿Cómo te has sentido cuando te han perdonado?

• Expresar el perdón:
Existen muchas formas de expresar explícitamente el perdón: con una carta, un abrazo, una reunión personal, etc. ¿Cómo vas a perdonar?
Te invito a ver este bonito vídeo sobre el perdón.

• ¿Cómo te vas a proteger?
Al analizar lo ocurrido: ¿Qué has aprendido? ¿Qué indicadores tienes de que pueda volver a ocurrir? ¿Cómo puedes utilizar lo aprendido para evitar que ocurra de nuevo en el futuro?

Puedes perdonar o no, es tu decisión. Como dijo Dalai Lama: “Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.”
Te invito a leer este cuento: Perdonar.

Publicado por Inmaculada Rodríguez.

Photo credit: Inmaculada Rodríguez.

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